
Método y Perfil.
NUESTRO MÉTODO EDUCATIVO
Para lograr nuestro propósito, obtener que los jóvenes encarnen en sus vida los principios propuestos y sean el hombre y la mujer que han escogido ser, recurrimos al Método Scout, el que constituye un todo integrado en el que se combinan diversos elementos:
Para lograr nuestro propósito, obtener que los jóvenes encarnen en sus vida los principios propuestos y sean el hombre y la mujer que han escogido ser, recurrimos al Método Scout, el que constituye un todo integrado en el que se combinan diversos elementos:
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El principal elemento de este método es la invitación personal a cada joven, en un determinado momento de su progresión, para que formule su Promesa Scout. Mediante este compromiso, el joven acepta libremente, ante su grupo de compañeros, ser fiel a la palabra dada y hacer todo lo que de él dependa para vivir de acuerdo con la Ley.
La Ley Scout es un instrumento educativo mediante el cual se expresan de manera comprensible para las distintas edades, los principios que nos guían. Este compromiso será un punto de referencia hacia el cual se proyectará toda la vida de un joven.
Como expresión de los principios sociales del Movimiento, el método Scout propicia que los jóvenes asuman una actitud solidaria, realicen acciones concretas de servicio y se integren progresivamente al desarrollo de sus comunidades.
Junto con resolver un problema o aliviar un dolor, el servicio es una forma de explorar la realidad, de conocerse a si mismo, de descubrir otras dimensiones culturales, de aprender a respetar a los otros, de experimentar la aceptación y reconocimiento del medio social, de construir la autoimagen y de estimular la iniciativa por cambiar y mejorar la vida en común.
· Vida en la naturaleza.
La vida al aire libre es un medio privilegiado para las actividades Scouts.
Los desafíos que permiten a los jóvenes equilibrar su cuerpo, desarrollar sus capacidades físicas, mantener y fortalecer su salud; desplegar sus aptitudes creativas, ejercer espontáneamente su libertad, crear vínculos profundos con otros jóvenes, comprender las exigencias básicas de la vida en sociedad, valorar el mundo, formar sus conceptos estéticos, descubrir y maravillarse ante el orden de la creación.
El método Scout propone a los jóvenes integrar esta experiencia en sus hábitos frecuentes y su estilo personal, recuperando continuamente el silencio interior y retornando siempre a los ritmos naturales y a la sobriedad de vida.
· Aprendizaje por la acción.
Otro componente esencial es la educación activa, en la que los jóvenes aprenden por si mismos a través de la observación, el descubrimiento, la elaboración, la innovación y la experimentación.
Este aprendizaje no frontal permite experiencias personales que interiorizan y consolidan con intensidad el conocimiento, las actitudes y las habilidades.
De esta manera, desde el punto de vista cognoscitivo, se sustituye la mera recepción de información por la adquisición efectiva de conocimiento; en el dominio de la afectividad, se reemplaza la norma impuesta por la norma descubierta y la disciplina exterior por la disciplina interior; y en el campo motriz, la pasividad receptiva del destinatario cede paso a la creatividad efectiva del realizador.
· Aprender jugando
El juego optimiza las oportunidades de experimentar, aventurar, imaginar, soñar, proyectar, construir, crear y recrear la realidad.
Este ámbito es una ocasión de aprendizaje significativo que el método Scout privilegia como un espacio de experiencia en que el joven es actor protagónico. En el juego desempeñará papeles diversos, descubrirá reglas, se asociará con otros, asumirá responsabilidades, medirá fuerzas, disfrutará los triunfos, aprenderá a perder, evaluará sus aciertos y sus errores.
Un factor fundamental del Método es la pertenencia a pequeños grupos de jóvenes de edad similar. Estos equipos de iguales aceleran la socialización, identifican a sus miembros con los objetivos comunes, enseñan a establecer vínculos profundos con otras personas, entregan responsabilidades progresivas, dan confianza en sí mismo y crean un espacio educativo privilegiado para crecer y desarrollarse.
· Sociedad de jóvenes
Los pequeños grupos y las demás estructuras que ofrece el movimiento para que los jóvenes se organicen en torno a su propuesta educativa y desarrollen sus actividades por sí mismos evocan una sociedad de jóvenes.
Se observan en ella órganos de gobierno y espacios de participación, asambleas y consejos que enseñan a administrar las discrepancias y a obtener los consensos, organismos de tomas de decisiones colectivas e individuales, equipos ejecutivos que impulsan a la acción y logran que las cosas ocurran. Una escuela activa que integra la vida de todos los días el aprendizaje de la convivencia, la democracia y la eficiencia.
La cantidad, tamaño y nombre de estas estructuras responden a las necesidades planteadas por las características del joven en las distintas etapas de su desarrollo.
En el proceso de crecimiento de los jóvenes, el educador adulto, permaneciendo como tal, se incorpora alegremente al dinamismo juvenil, dando testimonio de los valores del Movimiento y ayudando a los jóvenes a descubrir lo que a ellos solos les permanecía oculto.
Este estilo permite establecer relaciones horizontales de cooperación para el aprendizaje, facilita el dialogo generacional y demuestra que el poder y la autoridad se pueden ejercitar al servicio de la libertad de quienes se educa, dirige o gobierna.
· Marco Simbólico Sugerente.
El método presenta también a los jóvenes un conjunto de elementos simbólicos que incorporan la riqueza de los signos y conforman el ambiente de referencias propio del Movimiento. Estos símbolos motivadores estimulan la imaginación, cohesionan en torno a objetivos compartidos, dan sentido de pertenencia a un grupo de iguales y brindan paradigmas que se ofrecen como modelos a imitar. Cada una de las etapas de progresión está referida a un marco simbólico propio, el que se adopta a la capacidad imaginativa y a las necesidades de identificación de cada edad.
· Un ceremonial para la vida.
El crecimiento progresivo a través de diversos actos que conmemoran su historia personal y la tradición común, y que expresan la alegría de la comunidad por el avance de cada uno de sus integrantes. A través del ceremonial se renueva el sentido del símbolo, se refuerza la unidad del grupo y se crea el ambiente propicio para reflexionar sobre la actividad de todos los días.
· Sistema progresivo de objetivos y actividades: Un programa de jóvenes.
La expresión más visible y atrayente del Método Scout, donde se integran en concertada armonía todos sus otros componentes, es su variado programa de actividades, el que constituye para los jóvenes una oferta coincidente con sus intereses y de la cual ellos eligen lo que desean hacer.
Estas actividades, algunas de ellas fijas y la mayoría variables, permiten a los jóvenes tener experiencias personales que los conducen al logro de los objetivos que el Movimiento les propone para las distintas etapas de su crecimiento.
Esos objetivos se encaminan progresivamente al cumplimiento del Proyecto Educativo del Movimiento, se basan en las necesidades del desarrollo armónico de los jóvenes y se ajustan a sus posibilidades en las diferentes edades.
Las actividades propuestas contienen desafíos que estimulan al joven a superarse, permiten experiencias que dan lugar a un aprendizaje efectivo, producen la percepción de haber logrado un provecho y despiertan el interés por acometerlas. Por eso decimos que son desafiantes, útiles, recompensantes y atractivas.
Toda actividad que reúna esas condiciones es susceptible de incorporarse a este programa de jóvenes, el que se construye, realiza y evalúa entre todos, mediante modalidades de animación que varían según las distintas etapas de progresión.
EL HOMBRE Y LA MUJER A QUE ASPIRAMOS
Aspiramos a que cada joven que ha vivido en el Movimiento Scout, hombre o mujer, haga siempre todo lo que de él dependa para ser:
· Una persona íntegra y libre: limpia de pensamiento y recta de corazón de voluntad fuerte, responsable de sí misma, que ha optado por un proyecto personal para su vida y que, fiel a la palabra dada, es lo que predice ser.
· Una persona servidora de los demás: Solidaria con su comunidad, defensora de los derechos de los otros, comprometida con la democracia, integrada al desarrollo, amante de la justicia, promotora de la paz, que valora el trabajo humano, que construye su familia en el amor, que reconoce su dignidad y la del sexo complementario, y que alegre y afectuosa comparte con todos.
· Una persona creativa: Que se esfuerza por dejar el mundo mejor de cómo lo encontró, comprometida con la integridad de la naturaleza, interesada por aprender continuamente, en búsqueda de pistas aún no exploradas, que hace bien su trabajo, y que, libre del afán de poseer, es independiente ante las cosas.
· Una persona espiritual: Con el sentido trascendente para su vida, que camina al encuentro de Dios, que vive alegremente su fe y la integra a su conducta y que, abierta al dialogo y a la comprensión, respeta las opciones religiosas de los demás.

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